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Cómo estructuro mis clases de Aikido y Kenjutsu

El primer paso, una vez hemos saludado a O Sensei, consiste en iniciar la toma de contacto con nuestro cuerpo a través de un ejercicio de respiración en suwari waza, con el objetivo de relajar los músculos internos, masajear los órganos de la zona abdominal y ponernos en situación.

Después, un calentamiento suave, relajado, en el que continuamos sintiendo cada parte de nuestro cuerpo a la vez que estiramos en cada ejercicio. Sin perder esta sensibilidad, pasamos a realizar ukemis, muy despacio, procurando que en cada ejercicio no contraigamos los músculos abdominales, ni ejerzamos la más mínima fuerza, trabajando el giro de forma armonizada entendiendo como un todo cada parte de nuestro cuerpo.

Luego, tomamos el Ken y empezamos con el Kenjutsu. En concreto los suburis básicos. Éstos son muy importante, recuerdo que en el primer año que empecé a tomar clases con el maestro Kuroda Tetsuzan Sensei (una vez me hubo admitido como alumno en su escuela gracias a mi maestro Leo Tamaki), a lo largo de un curso de una semana intensiva en Verano, durante todas las clases de Ken, yo sólo hacía un único suburi (corte) por el lado izquierdo en el que hay que adoptar una postura muy baja y realizar cortes con mucha precisión (agotador). Pues bien, cada cierto tiempo, a lo largo de esa semana, venía el Sensei a corregirme pequeños detalles, una y otra vez durante todo el seminario, hora tras hora, día tras día. Se hizo eterna esa semana, ya que yo veía como los compañeros trabajaban katas preciosas que ansiaba aprender, pero de momento me estaba vetado, pues debía primero aprender a cortar (suerte que el maestro intercalaba el Kenjutsu con clases de Jujutsu y eso desentumecía mi espalda y mi cabeza…). De aquello ya hace muchos años, pero dejó una huella inborrable y ahora a mis alumnos les insisto mucho en que hay que saber los suburis antes de querer trabajar con compañero, aunque ésto suponga un trabajo aburrido para ellos, pues si no saben cortar no podrán trabajar ninguna kata con precisión y efectividad.

KURODA suburi

Kuroda Sensei enseñando un Suburi

Así pues, después de haber repasado los suburis más importantes, aquellos alumnos que tienen que seguir practicando algún suburi, lo hacen, y el resto pasamos a practicar algún kihon (Maki Otoshi, Yoko Guruma, Uke Nagashi, etc -comunes a muchos Ryu- o katas más elaboradas y complejas en las que se intercambian diferentes ataques y defensas a lo largo de su ejecución.

Al terminar el Kenjutsu, como no, pasamos a mano vacía y el Aikido
toma el protagonismo.

Al principio, para no perder la sensbilidad que otorga el ken a nuestra práctica, empezamos con algunos principios que considero fundamentales y que nos hacen tomar consideración del control del equilibrio de Uke así como de preservar el nuestro propio, direccionando a Uke hacia el suelo con suavidad, ligereza, sensibilidad y sin ejercer la más mínima presión o fuerza en Uke. Tomamos contacto suave y trabajamos desde nuestro centro hacia el centro de Uke, sin tirar de él ni empujar, sólo direccionando a Uke al suelo verticalmente habiéndo tomado su equilibrio desde nuestra respiración. La percepción que debe de sentir Uke es la de que es suavemente dirigido en un primer momento hacia arriba (más una sensación que una realidad física), a través del contacto y la expansión de la respiración de Tori, y luego bajado vertical y agradablemente hacia el tatami. De aquí pasamos a realizar técnicas de aikido basándonos en el principio que previamente hemos trabajado y sin abandonar esa sensación a lo largo de toda la clase.

La técnica, desde mi punto de vista, no es importate, una vez se conoce cómo se ejecuta, lo mejor es abandonar toda la rigidez que conlleva la estandarización de la técnica, y sentir dónde está el equilibrio de Uke, cómo lo puedo controlar, y qué he de hacer para no perder ese control a lo largo de la ejecución de la técnica. Ésta a su vez, perderá parte de la forma si tori se adapta realmente a uke y a sus movimientos, si siente dónde está uke y cómo se mueve y si se preocupa de no perder su propio equilibrio por el camino… De suerte que las técnicas se convierten en sensaciones reales, efectivas y se ejecutan sin el más mínimo esfuerzo.

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Cómo es natural, dependiendo del nivel de cada alumno, unos trabajan en ésta línea; otros, se dedican a la técnica básica, la estandarización de la técnica y la ejecución formal. Cada cosa a su tiempo.

Para terminar, siempre Kokyu Nage y Juju Waza; y como no, un ejercicio de respiración, en este caso, en tachi waza, para cerrar la clase.

Saludamos a O sensei, luego entre los compañeros, y cada uno a su casa habiéndo disfrutado de un día más de entrenamiento.

Iván García Sensei, 3ºDan Aikido Kishinkai

Del Jujutsu al Aikido

Sokaku Takeda, de 9 años, hijo de Takeda Sokichi se encontraba estudiando Kenjutsu del estilo Ono ha Itto ryu, como uchi deshi (alumno interno) de Toma Shibuya, en el Yokikan dojo de Edo durante la batalla de Aizu por lo que sobrevive al fatal desenlace que casi termina con el clan Takeda en el castillo Aizuwakamatsu. Después de esta batalla el emperador traslada la capital a Edo que pasa a llamarse Tokio lo que inicia la Era Meiji, en ese Japón donde los samuráis habían perdido sus privilegios Sōkaku Takeda (武田 惣角 1860-1943) a pesar de ser un niño, asume su responsabilidad como cabeza del clan Takeda y decide dedicar su vida a la enseñanza de las técnicas de combate tradicionales de su familia: el Daito Ruy Aikijujutsu.

Sokaku Takeda – Dai Sensei

Este estilo de Jujutsu, del que deriva el Aikido no sólo ha marcado a éste arte marcial sino a otros como el Hapkido de Chong Yong Sul, alumno de Takeda, de difusión internacional también. Del mismo modo, el Daito Ruy es la raíz del Aikido en tanto que O Sensei desarrolló, con anterioridad al Hapkido, un arte que combinaba el Aikijutsu, el Kenjutsu y el Sojutsu (actualmente se mantienen varios conceptos tácticos alusivos a la lanza como arte descendiente del Daito Ryu Aiki Jujutsu, no solo en los gestos de entrada directa o “Irimi”, sino en el entrenamiento con el bastón medio o Jo).

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