Del Jujutsu al Aikido

Sokaku Takeda, de 9 años, hijo de Takeda Sokichi se encontraba estudiando Kenjutsu del estilo Ono ha Itto ryu, como uchi deshi (alumno interno) de Toma Shibuya, en el Yokikan dojo de Edo durante la batalla de Aizu por lo que sobrevive al fatal desenlace que casi termina con el clan Takeda en el castillo Aizuwakamatsu. Después de esta batalla el emperador traslada la capital a Edo que pasa a llamarse Tokio lo que inicia la Era Meiji, en ese Japón donde los samuráis habían perdido sus privilegios Sōkaku Takeda (武田 惣角 1860-1943) a pesar de ser un niño, asume su responsabilidad como cabeza del clan Takeda y decide dedicar su vida a la enseñanza de las técnicas de combate tradicionales de su familia: el Daito Ruy Aikijujutsu.

Sokaku Takeda – Dai Sensei

Este estilo de Jujutsu, del que deriva el Aikido no sólo ha marcado a éste arte marcial sino a otros como el Hapkido de Chong Yong Sul, alumno de Takeda, de difusión internacional también. Del mismo modo, el Daito Ruy es la raíz del Aikido en tanto que O Sensei desarrolló, con anterioridad al Hapkido, un arte que combinaba el Aikijutsu, el Kenjutsu y el Sojutsu (actualmente se mantienen varios conceptos tácticos alusivos a la lanza como arte descendiente del Daito Ryu Aiki Jujutsu, no solo en los gestos de entrada directa o “Irimi”, sino en el entrenamiento con el bastón medio o Jo).

Posteriormente algunos de los discípulos de Ueshiba desarrollaron variantes del Aikido, como: Minoru Mochizuki con el estilo de Budō llamado Yoseikan, Morihiro Saito con Iwama Ryu, Gozo Shioda con el Aikido Yoshinkan y Kenji Tomiki con Shodokan. Otros estilos de Aikido como el de Kōichi Tōhei con su estilo denominado Shin Shin Toitsu o Ki Aikido, Gaku Homma con el Nippon Kan, Shoji Nishio (Nishio-Ryu), Kenji Shimizu con Tendo-ryu, Shuji Maruyama con el Kokikai, R. Kobayashi con el Seidokan, Shizuo Imaizumi con Shi Budo Kai, Karl E. Geis con el Fugakukai y C.E. Clark con el estilo Jiyushinkai muestran el grado de diversidad pero también de difusión que se ha producido en el Aikido con bases técnicas y filosóficas comunes.

masters

Con especial interés en la parte del jujutsu cabe destacar que el Daito Ryu se componía de cuatro niveles de técnicas:

Shoden El entrenamiento en Daito-ryu comienza con Shoden, donde el alumno aprende ukemi (caer y rodar), taisabaki (mover el cuerpo), y tesabaki ashisabaki (movimientos de las manos y los pies y piernas), la defensa contra el ataque, y continúa con defensa contra golpes, patadas y armas, como por ejemplo el personal a corto y largo plazo (tanbo, jo, hambo) y cuchillos y espadas (katana, wakizashi, tanto). Hay técnicas que se pueden hacer de pie, sentado o tumbado.

Chuden Se trata de técnicas avanzadas de jujutsu con grandes movimientos suaves como se conoce ahora el Aikido. La formación aiki real consiste en una combinación de estas técnicas y los de Shoden.

Okuden Al hacer Okuden todos los movimientos deben ser tan pequeños como sea posible. Respiración, reflejos, poco desplazamiento, no usar los músculos, las técnicas son pequeñas y rápidas, y no es necesario llevar a cabo un ataque de atemi, con el fin de proyectar a Uke. Los reflejos del atacante se utilizan contra él. Consigue un contacto suave, similar a una descarga eléctrica activando sus reflejos, y se hace fácil manipular el cuerpo del atacante, así que se siente como una extensión propia.

Hiden Estas son las técnicas secretas. El aiki real consiste en técnicas suaves que sólo funcionan correctamente cuando el cuerpo y la respiración adecuada es unida. El atacante se toca con facilidad, estás tan pegado a él, y las técnicas son tan pequeñas que incluso budokas experimentados no pueden ver lo que está sucediendo. Sin embargo, la parte más fascinante de la Daito-ryu Aikijujutsu es que es innecesario el uso de la fuerza física para incapacitar al atacante utilizando su propia fuerza contra él.

A quienes estudiamos Aikido nos son familiares estos conceptos e intentamos con mayor o menor acierto poner en práctica estas bases comunes al Aikijujutsu. En mi caso, con el fin de interiorizar más en la esencia del arte que tanto me apasiona, estudio Komagawa Kaishin Ryu Kenjutsu y Shin Shin Takuma Ryu Jujutsu con el maestro Kuroda Sensei (gracias a mi maestro Léo Tamaki Sensei, quien me presentó al maestro y me promocionó dando pie a que me aceptaran como alumno de la escuela). Muchos de los conceptos relacionados con el contacto, la rapidez, la suavidad en el movimiento y la idea de desaparecer en el transcurso de la ejecución de la técnica los intento poner en práctica en mi Aikido. Las bases comunes entre los diferentes estilos me parecen favorables.

En el transcurso del tiempo el Aikido, dejado pasar de mano en mano por diferentes practicantes, ha perdido la esencia de lo que fue en un principio, dando sentido a muchas variantes que se acomodan en determinados roles para que puedan ser ejecutadas. Sin admitir ciertos comportamientos de partida, en muchos casos, el Aikido “no funciona”, de modo que se hace difícil medir en un combate el nivel de un Sandan de Aikido con un Sandan de Karate o Judo, alegando que el Aikido no es para combatir. Yo no estoy de acuerdo con este extremo, y creo necesario recuperar la esencia del Aikido como Bujutsu. Como referencia muchos de los alumnos más cercanos a O Sensei aceptaban duelos y combatían con artistas marciales de otras disciplinas; así pues, de allá a aquí, algo se ha perdido por el camino y hay que recuperarlo. El Kenjutsu y el Jujutsu me parecen esenciales para una comprensión más profunda del arte del Aikido.

kuroda

Un gran amigo me dijo una vez que “con el Shodan (1er Dan) de Aikido a un alumno le dan una diploma y una barriga”… Esta frase describe con bastante acierto la situación que se vive en el Aikido.

Combinar el Aikido con el Kenjutsu y el Jujutsu nos ayuda a evolucionar hacia un Aikido suave, en el que no ejercemos el uso de la fuerza, en el que las técnicas son ejecutadas con movimientos muy cortos, sin usar los músculos, tomando como máxima el concepto de “irimi”, ejecutando nuestros movimientos sin salir de la línea de ataque y uniendo la respiración con el movimiento del cuerpo.

Iván García